UNA REFLEXIÓN SOBRE LA "INVESTIGACIÓN OFICIAL"

El siguiente artículo representa sólo la opinión personal del autor.

Cuando los “platillos volantes” –o lo que sorprendidos observadores pensaron que eran—comenzaron a ser vistos sobre el territorio de los Estados Unidos de América, los primeros en responder a esas noticias no fueron las autoridades oficiales, sino que lo fue la iniciativa privada, como la Aerial Phenomena Research Organization (APRO), seguida por el National Investigation Committee on Aerial Phenomena (NICAP).

Décadas más tarde, se supo que mientras APRO fue una iniciativa de los esposos Jim y Coral Lorenzen, NICAP fue un instrumento de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Debido al hecho de la Guerra Fría y del temor a un ataque atómico y/o a espionaje desde el aire, como un real tema de defensa, la recientemente creada Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) halló razonable comenzar una actividad muy modesta a fin de saber si alguien podía haber visto la presencia del enemigo, o si se trataba simplemente de errores comunes de identificación de fenómenos naturales o aparatos creados por el ser humano.

Esa modesta actividad que realmente trató de dejar bien a la USAF confrontada con personas que hacían las denuncias más increibles, conoció diferentes etapas de actividad y diferentes nombres. Comenzó siendo el “Proyecto Signo”, luego “Inquina” y finalmente “Libro Azul”, el más conocido de los tres porque tuvo al muy activo Captian Edward J. Ruppelt comandándolo.

Fue el Capt. Ruppelt quien creó la sigla OVNI, que significa Objeto Volador No Identificado, pronunciada en el original en inglés como “tú enemigo”. El matiz de esta pronunciación es muy sugestivo.

Pero la USAF nunca llegó a una conclusion definida acerca del tema OVNI porque hubo deliberados esfuerzos por evitar planes de detección y alarma que podrían haber sido útiles para determinar –quizás— de una vez por todas, qué eran esos objetos.

Finalmente, el tema OVNI como un todo fue embarazoso para la USAF, y los militares trataron de sacárselo de la mejor manera posible.

Esa fue la base para el llamado “Estudio Científico sobre los Objetos Voladores No Identificados” hecho por un equipo de cientificos liderados por el físico Dr. Edward U. Condon de la Universidad de Colorado.

El estudio fue realmente un desastre. Desacreditado por los fanáticos de los E.T. y por investigadores serios, le ayudó no obstante a la USAF ha tomar la decision de poner fin a su investigación oficial.

Desde entonces –1969— la USAF nunca retornó a investigar OVNIs. Su repetida declaración de que los OVNIs “no representan una amenaza a la seguridad nacional” ha sido la principal razón para cerrar su actividad.

Desde el punto de vista de defensa, la USAF no tenía nada más que hacer. Punto.

Esta es, después de todo, una actitud pionera de los militares en relación con el tema OVNI, una actitud que debería ser tomada por los militares de otros países como un ejemplo a seguir.

Cuando la Fuerza Aérea Mexicana fue confrontada con un posible caso OVNI que implicó directamente a su propio personal, no obstante, no hizo nada por investigar, analizaro o estudiar el tema OVNI.

La Fuerza Aérea Mexicana estuvo bien en considerar que éste no era un asunto de su incumbencia, y pensó en pasar el caso a una persona civil. Pero eligió a la persona equivocada: el señor Jaime Maussán. Ciertamente él es probablemente la persona públicamente más conocida en México en relación con el tema OVNI, debido a sus conferencias públicas y programas de TV, pero no la persona adecuada.

Y este error es también una lección a aprender para otras Fuerzas Aéreas: elegir a las personas adecuadas para la tarea que hay que realizar. Elegir a personas con los mejores antecedentes en experiencia y pericia en investigar y estudiar denuncias de OVNI. Elegir a personas que a lo largo de años han demostrado una actitud sobria, que aplican el método científico y que no explotan comercialmente el tema OVNI.

Elegir a personas con suficiente sentido común y criterio. Personas que nunca van a mezclar a charlatanes, estafadores y/o a grupos cultistas. Personas que también tienen prestigio internacional basado en su trabajo de años en el tema. En otras palabras, personas en las que se puede realmente confiar.

Esta es la principal lección que las Fuerzas Aéreas (y particularmente las de América Latina) tienen que aprender del suceso en México.

Las autoridades de inteligencia de la Real Fuerza Aérea del Reino Unido han establecido definitivamente que del punto de vista de defensa, los OVNI no son un tema de preocupaión.

Luego de décadas de investigar y estudiar secretamente los OVNIs, esas autoridades concluyeron que no había necesidad de estar haciendo eso porque los OVNIs no plantean un peligro para la seguridad nacional y no deben ser de incumbencia de las autoridades militares.

Las autoridades británicas establecieron claramente que los OVNIs no son un tema de defensa, por lo tanto está fuera de las actividades e incumbencia militar.

Y lo más importante que esas autoridades hicieron fue publicar en un sitio Web, todos los documentos que por décadas fueron secretos. Hicieron que todos esos documentos estuvieran disponibles para el público en general.

Francia emprendió un enfoque oficial diferente desde la década de los años 1970.

Tradicionalmente en Francia, fue la Gendarmería (la policía) quien tuvo que ver con las denuncias de OVNI, como ocurre naturalmente en muchos otros países, simplemente porque es más facil para una persona ir a la estación policial más cercana para denunciar lo que sucedió.

Pero por supuesto, no es tarea de la policía investigar en sí el tema OVNI, y la única cosa que la policía puede hacer –más allá de verificar cierta información provista por la persona que hizo la denuncia— es acumular cronológicamente esos informes, y eso es todo.

Por lo tanto en Francia confiaron en científicos para hacerse cargo de los OVNIs, porque entendieron correctamente que éste es por sobre todo un tema cientifico y no militar.

Y Francia le dio relevancia al estudio cuando lo puso en manos del CNES, el Centro Nacional para Estudios Espaciales y dentro del mismo creó una comisión bajo el nombre original de GEPAN, Grupo de Estudio de Fenómenos Aéreos No-identificados, posteriormente llamado GEIPAN, porque le añadieron la actividad de Información.

A lo largo de los años, el grupo francés ha provisto a su país y a todos los investigadores alrededor del mundo con muy importantes estudios que tratan de física y psicología, que han sido publicados.

Finalmente, en 2007, el GEIPAN decidió poner en la Internet todos los casos que tenía en sus archivos, porque no existe una razón científica para mantenerlos fuera del conocimiento público. Nada extraordinario surgió de esos archivos, pero están ahí para cualquiera que quiera leerlos.

Cuando en 1979, la Fuerza Aérea Uruguaya creó la CRIDOVNI –Comisión Receptora e Investigadora de Denuncias de OVNI--, siguió el patrón adoptado por Estados Unidos durante la Guerra Fría, el cual podía ser razonable en ese tiempo.

Pero después de 1989, cuando se terminó la Guerra Fría, los OVNIs no pueden ser más una materia de incumbencia de la Fuerza Aérea Uruguaya, que debería haber estado abierta a la iniciativa propuesta por el CIOVI (el centro privado pionero y exprimentado que desde 1958 había estado investigando y estudiando casos OVNI) en 1985, para crear una institución nacional dedicada al tema.

La institución habría dado prioridad a científicos y técnicos, a la Universidad, creando el verdadero ámbito donde el tema OVNI tiene que ser tratado. Por supuesto que la Fuerza Aérea Uruguaya hubiera formado parte de la institución nacional así como el Ejército, la Armada y la policía.

La propuesta circuló entre todos los Ministerios de Uruguay. Todos ellos estaban listos a participar, pero cuando llegó al Ministerio de Defensa, la iniciativa fue descartada bajo el pretexto de que duplicaría los esfuerzos ya hechos por la Fuerza Aérea, una total falacia. Pero funcionó, y el proyecto fue finalmente abandonado.

La Fuerza Aérea Uruguaya cometió un enorme error en no confiar en el CIOVI que fue la organización que había estado trabajando por 21 años con la Fuerza, para la formación de la CRIDOVNI, sino en otro par de instituciones privadas que nunca hicieron un trabajo significativo en realción con el tema OVNI.

Fue un comienzo que tuvo sus bemoles. Luego que se creó la Comisión, el CIOVI fue llamado a formar parte de ella.

Después de una reunión con el entonces Presidente de la Comisión, el Coronel Eduardo Aguirre, el CIOVI acordó participar, pero –en una destacable diferencia con las otras instituciones llamadas inicialmente a formar parte de la Comisión—el CIOVI continuó siendo tal. La relación con la Comisión fue de carácter institucional.

La primera conferencia de prensa dada por la flamante Comisión fue hecha en base a casos estudiados y resueltos por el CIOVI.

El CIOVI trató de dar a la Comisión toda su experiencia en la investigación de campo y el estudio de casos y brindó a la Comisión un sistema de evaluación para los casos clasificados como OVNI, que fue descartado en favor de un sistema incoherente y poco razonable que complajo a quienes querían mantener el mito de lo extraterrestre y extraño a toda costa.

Finalmente el trabajo con esas personas resultó prácticamente imposible y el CIOVI dejó formalmente la Comisión con una nota de renuncia.

Esto no significa en manera alguna que el CIOVI no estuviera dispuesto a cooperar con la Comisión si era llamado a hacerlo, como de hecho, lo hizo.

Cuando el CIOVI decidió poner fin a sus actividades en 2008 luego de 50 años de trabajo ininterrumpido, recibió cartas de reconocimiento y elogios del Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya y del Presidente de la CRIDOVNI.

En una reunión con el Presidente de la CRIDOVNI, las personas que pertenecieron al CIOVI le hicieron saber que estaban listas a cooperar.

Un reciente congreso internacional convocado por personas que pertenecen a la Comision resultó lamentable. No existe razón alguna para poner juntas a personas que representan oficialmente al país anfitrión con personas que pertenecen a grupos cultistas como Rahma, o a personas que olvidan la “NI” de OVNI, y sólo piensan que están tratando con aparatos extraterrestres.

Este no es el ámbito correcto para caracterizar al problema OVNI, y esto está claramente reñido con un enfoque científico del tema.

Ahora, siguiendo la forma de hacer las cosas de los viejos tiempos de la Guerra Fría, la Fuerza Aérea Argentina anunció recientemente que crearía una comisión oficial. La peor cosa que esta comisión puede hacer es tomar a la uruguaya como un ejemplo a seguir. Esperamos que ese no sea el caso.

Esperamos que los miembros argentinos del GEFAI harán todo cuanto esté en su capacidad para evitar otro error.

Y esperamos que la Fuerza Aérea Argentina pueda entender que los OVNIs no son más un tema de defensa, sino una cuestión para que la resuelvan científicos y técnicos. En ese sentido nos parece muy auspicioso de que la FAA haya anunciado justamente que dará cabida a científicos y técnicos.

Por lo tanto, si hay una razón para tener una actividad oficial relacionada con los OVNIS, es sobre la base de que tiene que estar en manos de científicos, técnicos y de bien acreditados expertos en el tema.

Una institución oficial se beneficia de todos los recursos que pueda tener y de las solicitudes de información, transporte, análisis, etc. que pueda hacer. En ese sentido, su existencia aumenta la calidad y posibilidades del trabajo a realizar.


Milton W. Hourcade
Virginia, Enero de 2011.


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