ABOUT THE ARTICLE IN THE NEW YORK TIMES



The great friend, investigator and student of the Unusual Aerial Phenomena since the beginning of the Unidentified Flying Objects Investigation Center (C.I.O.V.I.) in Uruguay, Germán Sergio Vázquez Quartiani, a member of the UAPSG-GEFAI,  sent his comments about “1947:A compilation of articles of the New York Times” published in this blog on August 30, 2015.


For technical reasons it was not possible to publish his comments just days later of the article about what they were referred. With the pertinent excuses to Mr. Vázquez and the readers, we present here what he wrote.


As usual, it is open to the consideration of our colleagues, their comments and ideas.



Interesting collection of news referred to the first era of “flying saucers” (as they were then called) observations…although I cannot realize the reasons the author had to do it in these moments because they don’t bring anything new, except a kind of “nostalgic view” about the subject…


Anyway I find it adequate to emphasize that there are a pair of emblematic cases referred in this article that until today continue without having an ultimate answer or resolution: the Arnold case and what happened at Roswell.


In reference to the first one, the witness himself said that he thought to having seen some experimental aircraft of very terrestrial origin. Nevertheless even the authorities denied having crafts with those characteristics. I understand that at that time –even if they had them— it was reasonable that they would deny so, but now after so long time, it is not justified any more.


About what happened at Roswell, many explanations have been given, each one more incredible than the other, but none of them definitively.


Is it possible that one day it would be known what happened in both incidents? Could it be that someone knows but thinks it is inconvenient to make it public?

Germán Vázquez


SOBRE EL ARTÍCULO DEL NEW YORK TIMES

El gran amigo, investigador y estudioso de los Fenómenos Aéreos Inusuales desde el inicio del Centro de Investigación de Objetos Voladores Inidentificados (C.I.O.V.I.) en Uruguay, Germán Sergio Vázquez Quartiani, y miembro del UAPSG-GEFAI, hizo llegar su comentario sobre : "1947: Una Recopilación de Artículos del New York Times", publicado en este blog el pasado 30 de Agosto.

Motivos de índole técnica, determinaron que su comentario no fuese publicado unos dias después del artículo que lo motivara. Con las excusas a Vázquez y a los lectores, aquí está lo que él escribió.

Como siempre, queda abierto a la consideración de los colegas y a sus respectivos comentarios e ideas.


Interesante recopilación de noticias referidas a las primeras épocas de las observaciones de “platillos volantes” (así se los llamaban entonces)…aunque no llego a interpretar las razones que tuvo su autor para realizarla en estos momentos ya que no aportan nada nuevo, salvo una especie de “visión nostálgica” sobre el tema…


De cualquier manera me parece oportuno resaltar que hay un par de casos emblemáticos, a los que se hace mención en este trabajo, que hasta el día de hoy siguen sin una respuesta o resolución definitiva: el caso Arnold y lo sucedido en Roswell.


En referencia al primero, el propio testigo mencionó que creía haber observado alguna aeronave experimental de origen muy terrestre. Sin embargo las propias autoridades negaron tener aparatos de esas características. Entiendo que en esa época, aunque las tuvieran, era comprensible que lo negaran…pero ahora, luego de tanto tiempo, no se justifica.


Respecto de lo ocurrido en Roswell, se intentaron varias explicaciones, cada una más increíble que la otra pero ninguna definitiva…


Algún día ¿se sabrá lo que pasó en ambas oportunidades? ¿Será que alguien lo sabe y entiende que no es conveniente divulgarlo?
Germán S. Vázquez


"DIE GLOCKE": Un documento especial

Hace unos años, escuché por vez primera una referencia a un proyecto ultra-secreto que llevó por nombre "Die Glocke" (La Campana).

A partir de allí procuré adquirir el único libro que inicialmente se refirió a La Campana en forma exhaustiva, se trata de "La Verdad acerca del Arma Maravillosa" del polaco Igor Witkowski.

Luego de leerlo, he encontrado en Internet referencias disparatadas a este experimento científico, que revelan ignorancia respecto del mismo, y distorsiones graves como las de quienes vinculan este artefacto a algo caído en Kecksburg, Pennsylvania, EE.UU., el 9 de diciembre de 1965. Baste decir que este suceso ha derivado en folklore y la explotacion comercial total, con un festival anual.

Luego de leer el libro de Witkowski y esas distorsiones, me impuse la tarea de extractar, resumir y traducir a nuestro idioma, el contenido esencial del capítulo referido a La Campana, con la intención de hacer una auténtica contribución al conocimiento generalizado de este artefacto. Espero pues, sea de provecho para los lectores.
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THE BELL
(Die Glocke)
[Lanternenträgen]

Presentación de este trabajo



El único libro que se refiere extensa y específicamente a este proyecto científico de la Alemania durante el período Nazi, es la obra del periodista especializado en temas militares Igor Witkowski, de origen polaco.

Su libro lleva por título “The Truth About the Wunderwaffe” (La Verdad acerca del Arma Maravillosa). La primera edición se publicó en 2002 en Varsovia, escrita en polaco. La segunda edición, ampliada, se publicó en 2013 en Nueva York, contando con una traducción al inglés realizada por Bruce Wenham.

Witkowski se dedicó a la historia de la IIa. Guerra Mundial y al tema del desarrollo de ciencia y tecnología. Fue editor en jefe de las revistas polacas “Tecnología Militar” y “Segunda Guerra Mundial”. Ha escrito 50 libros y 250 artículos sobre esos temas.  Desde 1997 se dedicó a la colección y análisis de ciertos materiales que componen su libro. Para ello trabajó en varios archivos de tres países. Este libro al que refiero, es la coronación de su trabajo.

Witkowski aborda el tema de La Campana en dos partes. La primera, que simplemente titula “La Campana”, va de la página 239 a la 294.

La segunda parte la titula: Más Acerca de la Física de la “Campana”,  va de la página 295 a la 306. En total, 66 páginas, en un libro de gran tamaño, de 23,3 centímetros de alto por 16 de ancho.

Al no perseguir ningún interés comercial, sino y tan sólo el de dar a conocer en idioma español la información básica y fundamental que Witkowski provee en su libro sobre “La Campana”, me permito compartir aquí pasajes sustanciales sobre este tema, para que los lectores se formen una idea cabal acerca de este artefacto.

Al hacerlo irá quedando claro, dónde se desarrolló el experimento, quiénes estuvieron a cargo del mismo, cómo era la campana, dónde estaba, cómo funcionaba, qué materiales se utilizaron, cuáles fueron sus efectos y qué se intentó lograr con ella.



Lic. Milton W. Hourcade

Virginia, Febrero de 2015.



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Comienzo anónimo



“Todo comenzó en Agosto de 1997. Fui visitado por cierto hombre bien informado (aún extremadamente) acerca de varios aspectos de la Segunda Guerra Mundial. Dado que pidió que su nombre no fuera revelado, me voy a referir a él como “el historiador anónimo”. [pág. 239].



[Una primera observación: para tema tan importante, no me agrada que haya una fuente inicial anónima. Al menos Witkowski podría indicar ciertas generalidades, como la nacionalidad del  individuo, o su edad, o algunas actividades desempeñadas, sin dar su nombre, ni identificar un lugar geográfico específico o instituciones a las que hubiese pertenecido. La alternativa aquí es pensar que, quizás este “historiador anónimo” es una forma indirecta que el autor usa para presentarse a sí mismo. -MWH].



“Entre otras cosas me preguntó si alguna vez había estado en contacto con un aparato desarrollado por los alemanes, que tenía el nombre en código “la Campana”, e hizo un dibujo del mismo. Sobre una base circular había un cierto recipiente tipo campana, de forma cilíndrica con una tapa semicircular y un gancho, o algún otro tipo de elemento para sujetar en la parte superior. El recipiente campana se supone estaba hecho de material cerámico, pareciéndose a un aislador de alto voltaje. Dos cilindros o tambores metálicos estaban ubicados dentro.”



Cómo habría sido y funcionado la campana



“El misterioso aparato, “la Campana” (“die Glocke”), parecía a primera vista relativamente simple, aunque los insólitos efectos de su operación contradecían esto. La descripción fue admisiblemente incompleta y no científica, dado que la misma se había originado en personal militar, el cual no tuvo acceso a todos los datos, pero aún así la misma incluyó muchos detalles valiosos. La principal parte de “la campana” estaba constituida de dos cilindros masivos de aproximadamente un metro de diámetro, que durante el experimento giraban en direcciones opuestas a gran velocidad. Los tambores estaban hechos de un metal plateado y rotaban en torno a un eje común. El eje estaba formado por una parte medular muy inusual, con un diámetro de aproximadamente 12 a 20 centímetros, con su parte más baja fija en el gran pedestal de “la Campana”. Estaba hecho de un metal pesado y duro. Antes de cada ensayo cierto tipo de contenedor de cerámica de forma rectangular se colocaba en la parte central (fue definido como un “frasco de vacío” –¿?), rodeado por una capa de plomo de aproximadamente 3 cm. de espesor. Tenia de metro a metro y medio de largo y era llenada con una extraña sustancia metálica, con un tinte violeta-oro, preservada a temperatura ambiente, cuya consistencia era de una “levemente coagulada gelatina”.

De la información producida se sigue que esta sustancia recibió el nombre en código de “IRR XERUM-525” o “IRR SERUM-525” y tenía entre otros constitutivos óxido de torio y óxido de berilio. El nombre “Xeron” también apareció en la documentación. Era cierto tipo de amalgama de mercurio, probablemente conteniendo varios isótopos pesados.

El mercurio, esta vez en forma pura, también estaba presente en los cilindros giratorios. Antes de comenzar cada experimento y quizás también durante su duración, el mercurio era intensamente enfriado. Dado que apareció información acerca del uso de grandes cantidades de gas licuado, nitrógeno y oxígeno, parecería precisamente que éstos eran el medio refrigerante. El aparato total era de aproximadamente 1 metro y medio de ancho por unos dos metros y medio de altura. Un cable eléctrico muy grueso iba a la “tapa”. En la base, por otra parte, estaba ubicado un muy sólido y redondo pedestal o base (hecho de metal pesado), con un diámetro un poco más ancho que el del recipiente de cerámica.”

“La persona que conversó conmigo enfatizó que “jamás se pronunció la palabra ‘arma’ en relación con el aparato descrito”. Era apenas un fragmento de algo más grande, no siendo en sí misma ningún tipo de arma, a pesar de tener un efecto muy destructivo en su ámbito.”

“Mi ya mencionado informante enfatizó fuertemente que lo que estaba implicado era un proyecto singularmente clasificado, ¡el proyecto más secreto de investigación jamás realizado en el Tercer Reich!” [pág. 241]



“Primero que nada “la campana” misma era preparada conjuntamente con la considerable instalación de provisión de energía que le acompañaba. Todo un conjunto de cámaras, cámaras de cine y probablemente también aparatos de medición eran colocados en un lugar especial en la misma cámara de investigación. Entonces una serie de muestras u objetos se ubicaban cerca, en los cuales se probaba el efecto de la energía emitida. Se trataba de organismos vivos (lagartijas, ratas, sapos, insectos, caracoles y con toda probabilidad también…personas –prisioneros del KL Gross-Rosen) –plantas (musgos, helechos, colas de caballo, hongos, moho) así como una serie de sustancias de origen orgánico tales como: la clara de huevo, sangre, carne, leche, y grasas líquidas.” 

[leyendo esto, se me ocurre que tal vez una clave para imaginar qué podía ser “la campana”, está en el tipo de animales, especialmente lagartijas, sapos, caracoles, y de plantas, musgos, helechos, hongos, moho; así como la utilización de la clara de huevo, sangre, leche y grasas liquidas. Pienso que un biólogo podría encontrar un factor común en todos estos especímenes o al menos en la mayoría de ellos-MWH].

“Estas preparaciones, por supuesto, eran llevadas a cabo por científicos y técnicos cuyos nombres, afortunadamente, se conocen --mencionaré esto más adelante-- así como por un comando de prisioneros del campo de concentración Gross-Rosen, especialmente asignado a este trabajo, eran hasta 100 personas y recibió el nombre en código de RWS-1.  Justo antes del experimento todo el personal era desplazado a una distancia de 150 a 200 metros al mismo tiempo que empleaban trajes protectores individuales de goma y cascos o sombreros duros, distinguidos por grandes visores rojos. Llevaba cierto tiempo para que marcharan los tambores dentro de “la campana”. Una vez alcanzada la velocidad requerida, comenzaba la parte primaria de la prueba, durante la cual –se enfatiza— el aparato era conectado a una corriente de alto voltaje y alta intensidad. Probablemente debido a esto todo el aparato tenía que ser eficientemente enfriado. Esta fase duraba de decenas de segundos hasta un minuto y medio. “La campana” revelaba su operación en dos formas: desarrollando efectos a corto y largo plazo –y quizás también aquellos que no conocemos. Los primeros resultaban inmediatamente perceptibles luego que se le suministraba energía. Estos eran: un característico sonido que podía ser descrito como algo muy similar al zumbido de abejas encerradas en una botella (de aquí que el nombre no oficial de “La Colmena” –“Bienenstock” también se usara en relación a “la campana”) así como una serie de efectos electromagnéticos. Estos consistían en lo siguiente: sobrevoltajes en las instalaciones de 220 voltios de alrededor (lámparas “reventando”) observados en el caso de pruebas en tierra a distancias mayores a los 100 metros, una fosforescencia azulina (brillo azul) alrededor de “la campana” –obviamente el resultado de la emisión de radiación ionizante, así como un muy intenso campo magnético mencionado en declaraciones. Además los participantes en los experimentos sentían alteraciones en el sistema nervioso, tales como hormigueo (“alfileres y agujas”), dolores de cabeza y un sabor metálico en sus bocas.”

 “Luego de cierto tiempo, aparecían los efectos a “largo plazo”. Al principio algunos de los empleados sufrieron alteraciones en el sueño, el equilibrio, problemas con la memoria, calambres y varios tipos de úlceras.  Posteriormente tuvieron éxito en limitar radicalmente esos efectos desfavorables.

Los más impactantes y primeros fenómenos totalmente inexplicables se observaron en los ya mencionados organismos y sustancias sujetos a pruebas en la misma cámara de investigación. Sufrieron varios tipos de daños, dominando la desintegración de las estructuras de tejidos, la congelación y estratificación de líquidos (entre otros, sangre) claramente divididos en fracciones y otros. De información disponible se sigue que, durante la primera fase de pruebas (Mayo-Junio de 1944) este tipo de efectos colaterales causaron la muerte de cinco de cada siete científicos involucrados en las mismas. Como resultado, se disolvió el primer equipo de investigación. He escrito “efectos colaterales”, dado que de la información que sobrevivió a la guerra se entiende claramente que uno de los principales propósitos de la investigación, fue limitarlos. ” (pág. 242).

 [un experto en Física y otro en Biología tal vez pudieran dar alguna pista sobre en qué podía consistir “la campana” dados esos efectos en las personas y en sustancias -MWH].



Quiénes habrían participado



“Dos nociones fueron obviamente tratadas como fundamentales, siendo: “Vórtice de compresión” y “Separación de campos magnéticos”.

¿Le dice esto algo a alguien? Obviamente, una pregunta retórica.

Dentro del contexto de una de las personas, apareció el problema de “una simulación de amortiguar las vibraciones hacia el centro de objetos esféricos”. En este caso se refiere a la Dra. Elizabeth Adler, una matemática de la Universidad de Königsberg (este nombre surgió una vez sola). Al describir los efectos de “la campana” en organismos vivos, por otro lado ocurrió la noción de “ambrosismo” (“Ambrosismus”). Posiblemente ésta fue inventada para honrar a uno de los científicos que, ciertamente, no era un miembro del equipo de investigación, pero que de alguna manera estaba conectado con todo el proyecto. Tiene que ver con el Dr. Otto Ambros, el presidente del llamado comité “S”, responsable por las preparaciones de la guerra química en el Ministerio de Armamento de Speer.

Debo admitir que desde el principio la trama que conectaba a Ambros fue totalmente desestimada por mí, porque no se correspondía con el panorama total. Como iba a resultar evidente pocos años después esto fue un gran error –aunque nunca hubo ninguna duda de que las armas químicas no eran responsables por la operación de “la campana”, o de ningún tipo de agente químico. Sólo en 2001 volví nuevamente mi atención a mi primera nota sobre este tema  que databa de 1997, en la cual Ambros aparecía en medio de dos nombres clave. Como resultado de esta “omisión”, cuando llegó información sobre esta persona desde otra fuente, yo ya había olvidado que su nombre existía en los materiales originales.”

“El proyecto total de investigación como tal se creó en Enero de 1942 bajo el nombre en código de “Tor” (“Puerta”), que funcionó hasta Agosto de 1943. Luego de esto recibió otro nombre o más bien dividido en dos “sub-proyectos”. El nombre en código “Tor” fue remplazado por los nombres en código “Chronos” y “Lanternenträger”. Ambos referidos a “la campana”, pero el proyecto fue dividido en aspectos físicos y médico-biológicos. No se estableció qué nombre en código correspondió a un aspecto dado del trabajo. El sistema que proveía energía a “la campana” probablemente recibió el nombre en código de “Charite-Anlage”.

El trabajo total era supervisado por las SS, al mismo tiempo su posición en las estructuras organizacionales era más bien atípica. En general esto hizo considerablemente más fácil mantener el asunto secreto, entre otras razones porque las SS eran de hecho un imperio económico y por lo tanto podían por sí solas asegurar su propia fuerza de trabajo y auto-financiación, sin necesidad de hacer conocer la totalidad de la información a otras instituciones.” (pág. 243).



“El proyecto total era coordinado por una célula especial co-operando con la oficina de armamento de las SS, subordinada a las Waffen SS. [armamento de las SS- MWH]. Esta célula fue designada “FEP” que era una abreviatura de “Investigación, Desarrollo y Patentes”. El jefe de esta “FEP” fue un cierto Almirante Rhein, mientras que el proyecto descrito fue coordinado por un individuo muy misterioso, el líder superior de grupo (General de cuatro estrellas) Emil Mazuw. ¿Por qué misterioso? Simplemente porque poseyendo uno de los más altos rangos de generales en las SS, prácticamente no se sabe nada de él. (pág. 244).



“El individuo responsable por el aspecto relacionado con la física del proyecto era el Profesor Walther Gerlach….Al mismo tiempo Gerlach había dirigido el Consejo de Investigación Científica del Reich (desde el 2 de Diciembre de 1943), de modo que tiene que haber sido una persona clave del punto de vista de la investigación científica respecto al esfuerzo de guerra.” (pág. 245).



“Como ya dije, el proyecto total fue dividido en dos segmentos: físico, y médico-biológico. En cuanto al último de ellos, el líder de grupo de las SS Prof. Dr. Ernst Grawitz fue el equivalente de Gerlach, esto quiere decir, co-administrador científico del proyecto. Él era al mismo tiempo el jefe del servicio médico de las SS y policía, jefe del Instituto de Higiene del ejército de las SS así como presidente de la Cruz Roja Alemana. Nada se conoce acerca de su específica “contribución” a la realización del proyecto “Chronos”/”Lanternenträgen”.

“En cuanto respecta a los generales de la SS, otro nombre que apareció fue el del Brigadier de las SS Heinrich Gärtner. Él era responsable de asegurar la provisión de electricidad y probablemente de la logística en general. Era el jefe del “grupo de investigación y desarrollo” en la oficina de armamento de las SS (¿¿cómo es posible que tal persona sea prácticamente desconocida??).”

“Aparte del Prof. Gerlach y de la ya mencionada Dra. Elizabeth Adler, el nombre de un físico de Darmstadt también salió a la luz, quien era responsable del análisis y utilización  del inicialmente misterioso  fenómenos de la “separación de campos magnéticos”, y del desarrollo del generador de alto voltaje para “la campana”. Éste fue el Dr. Kurt Debus. Otros dos individuos surgieron del “trasfondo”. El Dr. Edward Tholen [Tohlen – I.W.] si en realidad este ha sido su verdadero nombre. (pág. 246).



“Me manejé para obtener un informe (lamentablemente incompleto) de la inteligencia británica acerca de trabajo alemán e investigación y desarrollo con titanio, que entre otros fue llevado a cabo por AEG –conocida por haber estado implicada en el proyecto “Chronos”. (pag.247)



[Algún material perteneciente al proyecto “Chronos” fue transferido en un Junker Ju390, pintado y con insignias de la Fuerza Aérea Sueca hacia Bodo en Noruega, según declarara una vez preso, el Mayor Rudolf Schuster, que pertenecía a la Oficina de Administración General y Economía de las SS. En Noruega quien se ocupó de la carga transportada fue el Jefe de Grupo de las SS Jacob Sporrenberg.MWH (págs.. 249-250)].



“Como ya dije, el último vínculo en la cadena total de fuentes de información (referente a los años de 1940) fue la célula militar en el Consejo Nacional y específica un cierto Mayor Walczak quien sin registros, de acuerdo a un procedimiento especial, llevaba informes al Presidene Bierut respecto a asuntos de la mayor importancia.” (pág. 249).



“En 1947 Rudolf Schuster murió repentinamente en oscuras circunstancias (si realmente falleció). El Cnel. Szyymanski, que le había interrogado resultó muerto en la caída de un avión junto con un grupo de testigos, poco después de completar la investigación. Su superior y jefe de la Misión Militar en Berlín, el General Jakub Prawin murió en 1950 (hasta donde recuerdo, su bote volcó y se ahogó). El Mayor Walzak fue muerto en un accidente de tránsito. El Presidente Bierut fue en visita oficial a Moscú, donde repentinamente se enfermó, murió y retornó en un ataúd.” (pág. 251).



Falta de documentación



“Me di cuenta que si el tema iba a ser tratado seriamente, debía probar su existencia…sobre la base de fuentes totalmente independientes, dado que presentar la evidencia en la forma de documentos del servicio especial polaco no iba a suceder, como resultó evidente, en todo sentido. Luego de la ola de destrucción de archivos desde finales de la década de 1980, no fue siquiera cierto si los documentos aún existían.”

“Por lo tanto durante este período resolví concentrarme en un intento por entender y explicar la naturaleza de este extraño aparato –un generador de misteriosa radiación…..Resolví reunir a un grupo tan grande de consultores en el campo de la física, como fuese posible.  

“La campana” poseía tantas características distintivas que parecía posible hallar cierto tipo de inequívoca explicación, por ejemplo, había una base para verificar diferentes hipótesis. Esas características eran principalmente:

-el empleo de voltajes muy altos

-un énfasis en el fenómeno de la “separación de campos magnéticos”

-la ocurrencia de una “compresión del vórtice”

-el hecho de que el aparato generaba muy poderosos campos magnéticos

-la rotación de elementos masivos/voluminosos como medio de obtener los efectos arriba mencionados (directa o indirectamente)

-el carácter continuo de la operación de “la campana”, esto es, no había pulso

-la referencia acerca de transformar mercurio en oro (pags. 253-254)



[Witkowski se va a contactar con varios científicos polacos, entre ellos el Dr. Mariusz Paszkowski, del Instituto en Cracovia de la Academia Polaca de Ciencia, quien le dice que…MWH]

“…la clave para resolver el acertijo estaba en la rotación de masas y la ocurrencia de intensos campos magnéticos. Lo que tenía que ver era que la adecuada velocidad de rotación de algún objeto curva el continuo espacio-tiempo, lo que en este caso significaría ¡la generación de un campo gravitacional repulsivo! (pág. 254).



“Pero en aquel tiempo era una novedad, lo cual quizás les dio a los científicos al servicio de Hitler una cierta ventaja…Un signo de esta escuela de la “generación de gravedad” se encuentra entre otras cosas en el trabajo de O.C. Hilgenberg de 1931, quien trata esta fuerza como la resultante del movimiento de rotación de átomos (giro atómico)… esto es, “el efecto sombra” de las interacciones atómicas.”



[Posteriormente, el autor se va a contactar con el Prof. Marek Demianski, un experto en gravitación –MWH].



“también dijo el movimiento de vórtice podría ser en este caso la clave para generar gravitación. Causando mi asombro aún dijo que el mercurio sería el mejor equipado para este propósito ‘como una sustancia de alta densidad y simultáneamente como líquido..esto es, un material caracterizado por baja viscosidad. (Cuanto más baja la viscosidad mayor la libertad de la rotación atómica.”



“si efectivamente tuvieron éxito en alinear los ejes de rotación de los núcleos en una dirección, con la ayuda de un fuerte campo magnético.(pág.255).



“Estos hechos condujeron a ciertas conclusiones alentadoras. Pareció que la física del plasma fue capaz de asegurar un poder de campo magnético (un vórtice de plasma cargado que por sí mismo genera un campo magnético sobre la base del llamado efecto dínamo) y velocidad de rotación mucho más grande que la de cualquier sistema mecánico. Se sigue obviamente de esto que la “campana” alemana era cierto tipo de “trampa para un vórtice de plasma”.(pág. 259).



[Witkowski da con el Dr. Marek Scholz, jefe de un departamento en el Instituto de Física del Plasma y Microfusión Láser, en el distrito Bemowo de Varsovia.- MWH]



“Delante de mí estaba “la campana”…o su contraparte contemporánea. Parecía encarnar una copia del aparato según las descripciones de los prisioneros de guerra de los alemanes, como si todos los detalles hubiesen sido imitados exactamente con especial cuidado.  Su receptáculo era de acero y todo el aparato había sido rotado en 90 grados, pero aparte de esto aún las dimensiones totales igualaban exactamente las del aparato alemán. Otros elementos familiares de la descripción de tiempos de guerra también eran visibles, tales como enormes cables alimentadores tan gruesos como un brazo, y sobre todo, poderosos escudos anti-radiación, incluyendo los densos amortiguadores de goma descritos previamente.

Resultó evidente que los iones acelerados por el flujo de una corriente de alto voltaje alcanzan tales espantosas velocidades (en algunos aparatos aún 50 a 100 kilómetros por segundo) que durante colisiones ocurre una reacción de fusión nuclear. Esto provoca fuertes rayos X y radiación de neutrones emitidos durante el curso del experimento. Esta vez varios otros elementos del rompecabezas han sido explicados de un solo golpe: los escudos anti-radiación y la radiación misma, la transformación de mercurio en oro (indudablemente en una pequeña escala…fusión termonuclear),las burbujas de gas que se formaban en la base de la “campana” alemana (sin duda la influencia de los neutrones), y aún el sonido a “zumbido”.

Uno podría  “darse por cumplido” si no fuera por un “pequeño” detalle…el aparato de Bemowo, o sea el llamado “foco de plasma” no es, a pesar de todo, un logro revolucionario de la humanidad, algo que valiera la vida de sus mismos científicos. Algo aquí estaba faltando… Resultó evidente que simplemente era la rotación lo que estaba faltando.  La construcción interna de cada “foco de plasma” es puramente estática. La concepción de cilindros que rotan y contra-rotan sigue siendo desconocida.”(pág. 260)



MÁS SOBRE LA FÍSICA DE LA “CAMPANA”



“No estoy de acuerdo con que el principal propósito de la “campana” fue ser una “bomba de torsión”, pero debemos tener en mente que uno de los objetivos puede haber sido en llevar a cabo investigación básico en la física de torsión.” (p.296).



“Esto nos recuerda, de paso, el tema de qué pasó con el proyecto después de la guerra. Hasta ahora la más posible hipótesis, en mi opinión, es que fue evacuada a la Argentina –este hilo fue originalmente presentado por Geoffrey Brooks en “Hitler’s Terror Weapons” (Las Armas de Terror de Hitler). Esa posibilidad fue presentada por una de las fuentes originales, un correo alemán que fue arrestado e interrogado en Polonia poco después de la guerra. Parece que hubo dos transportes asociados con este proyecto (no sé específicamente qué fue evacuado, si eso implicó la “campana” en sí misma o simplemente la documentación…). Uno fue por avión a Uruguay, cerca de la ciudad de Gualeguay, donde se preparó una pista de aterrizaje en la selva [aquí hay una gran confusión. Gualeguay es una ciudad de la Pvcia. de Entre Ríos en Argentina, y no creo que allí haya selva –MWH], y el otro a un lugar que con toda probabilidad pertenecía al nombre en código “Ebores” mencionado por el correo. Fue identificado con un lugar en una isla de Tierra del Fuego, dentro o cerca de la Bahía de Thetis, en el extremo sur de la Argentina.”



“También es posible que hubo un intento de “revivir” este proyecto en el Centro de Investigación Nuclear cerca de Bariloche, construido esencialmente para científicos alemanes evacuados de Europa…..pero aún no hay prueba.” (pág. 297).



“…este misterioso “Serum” o “Xerum”, según los testigos mencionados previamente, no estaba colocado dentro de los cilindros o discos rotatorios. Era una sustancia densa, tipo gelatina, cierta amalgama de mercurio y otros elementos pesados (no diría que era un compuesto…) que se colocaba dentro del eje del aparato. Era un recipiente cilíndrico protegido por una capa de plomo. No estaba sujeto por lo tanto a una descarga eléctrica de alto voltaje.  La fuente de densos iones de mercurio que eran acelerados durante el experimento, era simplemente mercurio (presumiblemente puro). Una cierta cantidad, probablemente más bien pequeña, se ubicaba dentro de los tambores o discos. Entonces era calentada, ionizada y acelerada por la descarga de alto voltaje, creando dos vórtices de plasma que giraban en sentido contrario. Los discos estaban ubicados uno encima del otro  --no uno dentro de otro, como se describe en algunas otras publicaciones.

Generalmente, la “campana” operaba como un clásico acelerador de plasma (que como tal fue inventado poco después de la guerra), pero con algunas significativas excepciones que tienen que ser descritas. Los iones eran acelerados desde la circunferencia, que era el electrodo positivo, hacia el eje, el electrodo negativo. Cuanto más cerca estaban del eje, mayor era su momento angular y velocidad angular, y más intenso el campo magnético. Teóricamente deberían haber alcanzado un equilibrio cerca del eje, creando vórtices tipo anillo, que gradualmente se comprimirían bajo la influencia de los campos magnéticos –con diámetro y grosor decreciendo mientras ganaban velocidad, con por lo menos cierto porcentaje de iones que inevitablemente chocarían contra el eje. Debido a sus muy altas energías cinéticas (núcleos muy pesados en comparación con electrones, por ejemplo), pasaron por reacciones nucleares durante colisiones, emitiendo con seguridad grandes cantidades de neutrones y en efecto causando transformaciones nucleares dentro del “Serum/Xerum” que llenaba el recipiente dentro del eje. Aún no está claro si este material era un tipo de “desecho”, un reservorio para los peligrosos sub-productos de las reacciones, o quizás su producción era el principal objetivo.” (pág.297)



“El propósito de la “Campana” difería de cualquier otro acelerador conocido por mí en que probablemente estaba diseñada para crear vórtices tipo soliton, en los cuales las líneas de campos magnéticos están aisladas, o como los alemanes las definían, “separadas” de campos externos.” (p.298).



“Resumiendo: la “Campana” debe haber generado antigravedad, pero puede haber sido útil no simplemente del punto de vista de propulsión. Incidentalmente: no conozco a ninguna fuente original que dijera que levitaba, ni que tuviera ningún tipo de inscripciones jeroglíficas en su circunferencia, como se sugirió en una animación presentada en cierto documental de TV y posteriormente circulando en la Internet (“UFO Hunters” del History Channel, y la animación por computadora que es en gran parte inexacta.” (p.298).



[Posteriormente se refiere a Joseph P.Farrell y su libro “The SS Brotherhood of the Bell” – La hermandad SS de la Campana, y a su mención a isómeros – MWH]



“Estas sustancias, los isómeros, no difieren de los núcleos atómicos normales por la cantidad de protones o neutrones, como lo hacen los isótopos, no obstante su energía es diferente porque a diferencia de sus equivalentes “regulares”, los nucleidos (protones y neutrones) giran más o menos en la misma dirección,(generalmente siempre están girando,  sólo que usualmente sus momentos angulares les anulan mutuamente).Como diría un Físico:  su giro es polarizado. Esto les hace una mejor “materia prima”  para un generador de antigravedad. Diría aún que esta es la clave para una futura revolución en este campo.  Coincide con el sorprendente descubrimiento de que varios elementos e isótopos, no importa su masa, generan diferentes fuentes antigravitacionales –ver artículo de Physics Letters B del 16 de Febrero de 1989, p. 137 (la diferencia observable en el caso de varios elementos solos, no isómeros, aún si tienen la misma masa, es del orden de +/= 50%). Casualmente: los isómeros fueron descubiertos por Werner Heisenberg, un estrecho colaborador del profesor Walther Gerlach! (pag.299).



“Con toda probabilidad, los rayos globulares que tanto fascinaban a Gerlach y Kapica, claramente indican física de torsión y se pueden identificar con los así llamados solitones de vórtices de plasma –muy peculiares sistemas magnéticamente aislados—conteniendo plasma de alta energía.”



“Tales solitones son sistemas aislados tal como vórtices de corriente eléctrica lo son en superconductores. Ciertos vórtices (en un superconductor están representados por átomos girando) muestran algo muy extraño  --se aíslan completamente del ámbito externo—en el sentido electromagnético. Pueden existir en ciertos tipos de líquidos, sólidos y gases así como en plasma. La analogía entre plasma y superconductores es más que relevante, ya que el plasma es generalmente  también una fuente de fuerte campo magnético. Otro tipo de solitones son los vórtices en…superfluidos. Son otro tipo, pero todos comparten la propiedad fundamental arriba mencionada.  Por ejemplo: un vórtice en helio líquido nunca se detendrá, si sólo se mantienen una temperatura suficientemente baja; no hay fricción, por lo tanto no se emite calor y consecuentemente el vórtice no pierde energía al emitir energía electromagnética.(pág. 303).



Comentario final



Personalmente no soy un experto en Física como para comprender algunas referencias y  comentarios que hace Witkowski. No me queda claro después de todo para qué servía la Campana. Al parecer para generar un campo electromagnético muy poderoso. No siendo en sí misma un arma, podría pensarse en su utilización como una fuente energética para impulsar o mover algún tipo de aparato.

En lo personal, se me ocurre sin embargo, que la “campana” tenía tal vez otra finalidad, y era la de vencer el espacio-tiempo y permitir ver imágenes del pasado. Me resulta especialmente significativo el nombre oficial de “Chronos”, (tiempo, en griego). Claro que puedo estar muy lejos de la realidad, y totalmente equivocado. Pero a los SS (de quienes dependía económicamente el proyecto) les interesaba sobremanera conocer y penetrar en los secretos del pasado. Caso contrario, era un experimento de fusión nuclear usando una técnica de fotoquímica.



Milton W. Hourcade – Marzo 4 de 2015.