UFOLOGÍA: UN ASUNTO ESTANCADO

Cuando en 2019 la prensa estadounidense publicó fotos de cámaras FLIR de aviones de combate de la Armada acerca de algo que los pilotos vieron sobre el Océano Pacífico durante un ejercicio militar declarando que observaron Fenómenos Aéreos No Identificados, vino una especie de renovación del tema.

Durante días y meses que siguieron a la publicación de esas fotos, el “caso” continuó siendo mencionado, amplificado con declaraciones de los pilotos involucrados en el momento.

La idea –posiblemente—fue la de tratar de generar un tipo de ambiente de psicosis colectiva como ocurrió a finales de los años 40 y los años 50 en torno a los que eran llamados “platillos volantes” (o “platos voladores”).

Los medios publicando un día sí y otro también cabezales en la primera página con títulos en grandes letras mayúsculas dando noticia acerca de que alguien que vio un “platillo volante” aquí y allá, radios y televisoras tratando también el tema en forma prominente.

Pero el ambiente del Tercer Milenio en Estados Unidos no es el mismo de 70 años atrás. Las principales preocupaciones de la gente son diferentes.

Muchos estadounidenses han aprendido a pensar cuando ven algo aparentemente extraño en el cielo, y suelen decir “eso debe ser algo de nuestros muchachos” queriendo significar los militares.

Pero curiosamente la presentación del tema –pilotos militares que han visto algo extraño en el cielo— y los comentarios “maniobras inverosímiles”, movimientos que “violan las leyes de la física” son exactamente los mismos dados hace 70 años. Nada ha cambiado desde entonces.

Y la idea asociada con esta última afirmación es sugerir que esos UAPs son el resultado de una extraordinariamente avanzada tecnología que debe ser “de fuera de este mundo”, aunque la única diferencia es que esta vez oficialmente se abstienen de hablar acerca de extraterrestres y sólo se atreven a decir que es “extra” algo…” extra-dimensional” como dijo alguien entrevistado en televisión.

Pero esencialmente, nada ha cambiado en más de 7 décadas.

Recientemente, estimados amigos y colegas en España iniciaron una especie de prolongación del trabajo hecho por la fundación Anomalía, creando un grupo al cual cualquiera puede adherirse y participar siempre que esté interesado en el tema OVNI.

Para mi sorpresa y también mi decepción, de los 75 adherentes al grupo realmente pocos de ellos tienen bien merecidas credenciales como investigadores y estudiosos. Muchos de ellos son entusiastas o hinchas del tema OVNI; seguidores de la materia al nivel de consumidores, y aún entre los investigadores hay algunos que aún piensan en lo extraterrestre como la mejor explicación para el fenómeno.

Un hallazgo interesante es que aún personas con 4 o 5 títulos profesionales tienden a pensar en “explicaciones” inaceptables, en lugar de ser consistentes con su propia formación científica. Eso sólo muestra lo compleja y contradictoria que puede ser la mente humana.

Pero esencialmente, parece que nada ha cambiado acerca del tema en sí.

Las personas aún prestan atención a viejos casos como el “OVNI” de la Isla de la Trinidad, el supuesto OVNI que fue visto décadas atrás en las Islas Canarias, el affaire UMMO, Mothman y otras extrañas historias, etcétera.

Por lo tanto, sinceramente pienso que el tema OVNI y la así llamada UFOLOGÍA son un asunto estancado. Y aún más, me cuestiono a mi mismo hasta qué punto es lógico, inteligente y pertinente continuar desarrollando actividad de investigación y tratar con algo que en el 99 a 99,5 de los casos denunciados ha mostrado consistentemente que es explicable. Algo cuyo origen como tema --por cierto—ha estado y continúa estando en los Estados Unidos, en cada etapa del aparente “misterio”.

En 2008, luego de 50 años de permanente investigación y estudio, el Centro de Investigación de Objetos Voladores Inidentificados, CIOVI, de Uruguay, puso fin a su tarea por las razones que acabo de explicar.

Me pregunto si las mismas razones no abogan por poner fin a todas las actividades que rodean al tema OVNI ya sean privadas u oficiales.

De otra manera, estaremos llegando al centésimo aniversario del caso Arnold aún haciendo las mismas preguntas y discutiendo los mismos casos, siendo incapaces de alcanzar una conclusión porque inconscientemente estaremos perpetuando el mito.

Por supuesto que acepto algunas situaciones y casos que no han sido resueltos, y le daría la bienvenida a una iniciativa que pudiera formular una convocatoria para un equipo internacional de investigadores que vaya a diferentes lugares, realice toda la búsqueda posible, y trae de resolver esos casos y explicar esas situaciones tanto cuanto sea posible.

Me refiero acerca de las situaciones ocurridas en Caronia (Italia) y en Colares, Brasil. Y casos como el atestiguado por el físico, ingeniero y meteorólogo estadounidense Charles B. Moore en Abril 24 de 1949; el del RB-47 (Julio 17 de 1957); lo que ocurrió en la Base Malmstrong de la Fuerza Aérea (Marzo 16 de 1967) y el sucedido en la Base Minot de la Fuerza Aérea (Octubre 24 de 1968).

En los años 50 se dijo que los OVNIs no eran rusos ni estadounidenses. Apenas al finalizar la Segunda Guerra Mundial, si no eran rusos ni estadounidenses, ¿qué otro grupo podía estar detrás de esa tecnología? Sólo quienes en el mismo momento histórico desarrollaron por sí mismos una Física que ya estaba 50 años adelantada respecto de cualquier otra. La respuesta para mi es obvia, pero sólo pocas personas pensaron acerca de ella, y la vasta mayoría de los ufólogos nunca ha mencionado esto.

Actualmente dicen: no son rusos ni chinos ni nuestros –la única diferencia es que tienen que agregar a China— pero el razonamiento es el mismo. Y nuevamente, 70 años después, ¿podemos imaginar qué desarrollos pueden haber alcanzado aquellos que en los años 50 ya estaban 50 años adelantados?

Coronando todo eso vienen las sabias palabras pronunciadas por el General de Division John A. Samford, Director de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en la conferencia de prensa sobre los OVNIs realizada en el Pentágono el 24 de Julio de 1952 cuando dijo: “Pienso que la mayor probabilidad es que estos sean fenómenos asociados con intereses intelectuales y científicos sobre los que estamos en camino de conocer más, pero que no hay nada en ellos que esté asociado con material o vehículos o misiles que estén dirigidos contra Estados Unidos.”

Ciertamente, 72 años después del caso Arnold no hay un solo caso en el cual se pueda concluir que hubo algo dirigido contra Estados Unidos. Esos “intereses intelectuales y científicos” han sido bien conservados y –si puedo decirlo— protegidos.

Milton W. Hourcade

Iowa City, January 3 de 2020


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