SIGUEN SIN SER ALIENÍGENAS


El más reciente informe sobre un estudio militar de los OVNIs es simplemente tan prometedor  --y tan oscuro— como todos los otros anteriores.

Por Greg Eghigian
Julio 28, 2020

“Por fin la prensa estadounidense y el público estadounidense están demandando conocer qué es lo que el Departamento de Defensa sabe sobre estos extraños aparatos y sus extraños operadores” escribe el locutor y escritor Frank Edwards. “El día del desenlace no puede estar lejano”.

El sentimiento es compartido por muchos que tomaron nota del más reciente informe del New York Times sobre la detección militar de objetos voladores no identificados. El Jueves, Ralph Blumenthal y Leslie Kean –que en años recientes han publicado una cantidad de artículos acerca del interés del gobierno en los OVNIs—escribieron que las autoridades militares no sólo han estado rastreando informes de objetos voladores no identificados sino que pronto revelarán sus hallazgos. El artículo cita a un Comité Selecto del Senado de EE.UU. acerca de un Informe de Inteligencia de Junio el cual confirma que existe un “Grupo de Trabajo sobre los Objetos Voladores No Identificados” en la Oficina de Inteligencia Naval. El grupo de trabajo se dice que está implicado en estandarizar la “colección e información sobre fenómenos aéreos no identificados, cualquier vínculo que tengan con gobiernos extranjeros adversarios, y la amenaza que plantean a los bienes e instalaciones militares de Estados Unidos.” Expresando preocupación de que la colaboración entre funcionarios de inteligencia acerca de tal fenómeno no identificado ha sido “inconsistente”, la comisión del Senado ha requerido del director de inteligencia nacional que presente un informe en los próximos seis meses “sobre fenómenos aéreos no identificados (también conocidos como “vehículos aéreos anómalos).”

El informe no dice nada sobre aparatos espaciales o posibles visitantes alienígenas, y el interés expresado por la comisión sobre esos objetos no identificados es acerca de posibles amenazas a la seguridad nacional, no sobre ciencia extraterrestre. Pero la mención de OVNIs en el cabezal del artículo refleja lo que atrae a la mayoría de los lectores de historias como esta, y Blumenthal y Kean no decepcionan a ese respecto. El artículo cita a Eric W. Davis, un astrofísico que ha estado investigando OVNIs y otros fenómenos paranormales desde mediados de 1990. Davis declara que el examen de restos de lo que ha sido recogido de OVNIs le ha llevado a concluir, “No podemos hacerlo nosotros”. También se le cita al decir que él ha informado a funcionarios varias veces el año pasado, acerca de objetos no explicados que son “vehículos fuera de este mundo, no hechos en esta Tierra”. Las extraordinarias declaraciones de Davis parecen haber sido confirmadas por el ex Senador Harry Reid, de quien el artículo dice que había reconocido que ocurrieron caídas de OVNIs y que por décadas secretamente se recuperó material–por lo menos al principio.

En poco tiempo se añadió una extensa corrección:

Una previa versión de este artículo erróneamente reprodujo comentarios atribuidos a Harry Reid, el jubilado líder de la mayoría del Senado, de Nevada. El Sr. Reid dijo que él creía que pueden haber ocurrido caídas de objetos de origen desconocido y que los materiales recogidos deberían ser estudiados; no dijo que habían ocurrido caídas y que los materiales recogidos habían sido estudiados secretamente por décadas. Una versión más temprana también declaró falsamente la frecuencia con la cual el director nacional de inteligencia se supone que debe informar sobre fenómenos aéreos no identificados. Es de 180 días luego de la promulgación de la ley de autorización de inteligencia, no cada seis meses.

Enseguida después que se publicó el artículo, Reid tuiteó: “No tengo conocimiento –y nunca sugerí—que el gobierno federal o ninguna entidad tenga objetos voladores no identificados o restos procedentes de otros mundos.” Algunos sintieron que la aparente extralimitación en el texto inicial reflejaba los motivos de los autores, quienes en una entrevista el Sábado eludieron la pregunta de si creían que los objetos no identificados eran el producto de alienígenas. El periodista Keith Kloor, un franco crítico de la cobertura del tema OVNI por parte del diario The New York Times, tuiteó: “Si los OVNIs fuesen realmente una amenaza a la seguridad nacional, como lo sigue sugiriendo el NYT, ¿no piensa Ud. que pondría a un reportero con relevante experiencia en el tema?. Por el contrario, sigue encargandole “a una trabajadora autónoma que pertenece a una organización OVNI” refiriéndose a Kean que es miembro de UFODATA. Y el bloguero Christopher Bales y Bryan Bender de Político han planteado interrogantes acerca de Eric Davies, averiguando si él es en realidad empleado de donde dice serlo, sus estrechos vínculos con cruzados de los OVNIs, y su aparente violación del protocolo al hablar públicamente acerca de restos secretos aparentemente recuperados.

Sin embargo artículos como este constantemente conectan con lectores que son atraídos por las posibles revelaciones del gobierno acerca de los orígenes extraterrestres de los OVNIs --una curiosidad alternativamente alentada y desalentada por el co-autor Ralph Blumenthal. Un lector comentó que “El gobierno, o personas estrechamente relacionadas con el mismo, han conspirado exitosamente por décadas para ocultar evidencia de una visita extraterrestre.” En respuesta, Blumenthal escribió que la declaración “puede no estar alejada de la realidad”, y fue persistente en que él y sus colegas “tienen el más alto concepto de la credibilidad de Eric Davis.” Dicho eso, cuando se hicieron comentarios en referencia a la creencia de Davis de que los restos recogidos no eran de la Tierra, Blumenthal insistió; “Él no habló de alienígenas y nosotros tampoco”.

Muchos entusiastas de los OVNIs ven estos nuevos acontecimientos como una señal de que estamos a punto de una revelación acerca de visitantes del espacio exterior. Ellos han sido alentados por la cruzada de esfuerzos de un grupo de individuos con los cuales Blumenthal y Kean han hecho consultas, incluyendo los ex funcionarios de inteligencia Luis Elizondo y Christopher Mellon. Los dos se fueron a trabajar a una compañía comercial llamada Hacia las Estrellas Academia de Artes y Ciencias que está comprometida en resolver el enigma de los OVNIs. Y en Mayo pasado, Elizondo, Mellon, y el ex miembro de la banda de rock Blink-182 Tom DeLonge todos aparecieron en una serie del History Channel en la cual hacen campaña para que haya transparencia en el gobierno acerca de los OVNIs.

Pero una buena cantidad de otras personas tuvieron otra reacción: un bostezo. Y es difícil no estar de acuerdo. Desde 2017, Blumenthal y Kean, jun con Elizondo y A las Estrellas han prometido mucho. No obstante, han dado a conocer poco menos que evidencia de que algunas personas entre los militares han estado preocupadas sobre algunos encuentros aéreos de pilotos, y que cuando un senador de Estados Unidos y un multimillonario emprendedor en aeroespacio con un interés en lo paranormal están determinados a crear una oficina para estudiar los OVNIs, algunos en el Pentágono están deseosos de escuchar. Escribiendo para el Cut, Bridget Read expresa económicamene el sentimiento de muchos: “Simplemente, muéstrennos los alienígenas ya”.

Como historiador estoy acostumbrado a ver acontecimientos como parte de largos, a veces apenas perceptibles, desarrollos, y no soy en general dado a rendirme al despliegue publicitario a ritmo de persecución de automóviles. Y habiendo sido entrenado para tener una actitud crítica respecto de las fuentes, quedo dudando de esta historia sobre OVNIs. El hecho de que una pequeña cantidad de nombres, todos parte de una red de individuos con compartidos intereses de negocios, sigan apareciendo en estos artículos debería por lo menos darnos una pauta. Más aún, en un relato acerca de supuestas tecnologías innovadoras y ciencia de punta, ningún especialista académico prominente es presentado o citado. Y es curioso que mientras muchas de las más prominentes figuras asociadas con esta historia claman por una revelación, persisten en hacer enigmáticas referencias a evidencia secreta y a investigación financiada privadamente, bien alejada del ojo crítico de una revisión rigurosa y el escrutinio de eruditos.

Pero quizás la mayor razón por la cual permanezco calmo es que todo esto es muy familiar. Informes de que definitivas revelaciones del gobierno sobre los orígenes alienígenas de los OVNI son inminentes son básicamente tan antiguas como los mismos platillos voladores. Y el esperanzado siempre ha terminado decepcionado. El desacreditador de los OVNIs Philip J. Klass --quien se refería a sí mismo como el ”monitor de turbias bolas de cristal”-- comenzó a coleccionar tales fallidas declaraciones en 1977. Escribiendo en The Anomalist en 1998, MartinS. Kottmeyer señaló más de 200 de tales anuncios por ufólogos, contactados por alienígenas y varios investigadores de lo paranormal.

En Mayo pasado, uno de los más respetados historiadores y archivistas de la ufología, Isaac Koi, registró más de 40 prominentes instancias entre 1950 y 2019 donde escritores e informantes declararon que una revelación oficial sobre los visitantes extraterrestres estaba apenas a la vuelta de la esquina. Koi analizó esas declaraciones y halló un consistente repertorio de razones dadas para tales pronunciamientos: un percibido incremento en la frecuencia de denuncias de OVNIs, un percibido aumento en la cobertura de los medios sobre el tema OVNI, un percibido aumento en la liberación de documentos oficiales relativos a OVNIs, información “desde dentro” dada a conocer por informantes del gobierno, y predicciones de psíquicos.

Este juego de “enganche y engaño” entonces no es tanto una distracción falsa sino más bien una parte integral del fenómeno OVNI. Frustradas demandas para que haya una revelación sólo añaden al misterio que rodea a los objetos voladores no identificados. Y después de todo, ¿la cuestión no es el misterio?

Ah, y esa cita con la que comencé mi artículo no es de la semana pasada. Es del libro de Edwards Flying Saucers-Serious Business, que se publicó en 1966.

De modo que, veremos. O quizás no.

Traducción especial para el GEFAI, por Milton W. Hourcade con expresa autorización del Dr. Eghigian.

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