Informe anual del Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE) de la Fuerza Aérea Argentina

Como todos los años, el Comodoro (Ret.) Rubén Lianza tiene la gentileza de hacernos llegar el informe del CIAE con el trabajo realizado con denuncias de “OVNI” llegadas a su institución.

Se trata de acontecimientos en los que, en algunos de ellos, los testigos vieron algo y lo fotografiaron o grabaron en video. En otros, los testigos no vieron nada, y cuando observaron sus productos gráficos en sus computadoras descubrieron que había algo que no sabían qué era.

Tal parece que en la Argentina la tendencia a creer en algo extraño lleva a mucha gente a suponer que lo que han registrado digitalmente tiene ese carácter sin ponerse a razonar si no puede haber una explicación lógica y a mano. Es el caso de confundir una estrella o un planeta con un “ovni”.

Es el caso –casi escandaloso— de ignorar el muy publicitado tren de satélites del proyecto Starlink, como para denunciar su avistamiento al CIAE.

Estimulados por publicaciones en la Internet, algún boletín impreso, y las innúmeras entradas de material falso y fantasioso en YouTube, es posible que muchas de estas personas hayan perdido la capacidad de utilizar su raciocinio para dilucidar por sí mismas lo que han visto, fotografiado o grabado en video.

Pero ahí está el trabajo minucioso del Comodoro Lianza y su equipo, que le permite explicar el 100% de las denuncias presentadas.

Dicha labor es un verdadero ejemplo de cómo se debe trabajar en el proceso de Identificación Aeroespacial. Cómo analizar y poder concluir un caso. Y cuánto ayudan a ello programas como Orbitron, Flight-Radar o Stellarium.

Como resultado, el mito de las naves extraterrestres sufre un durísimo golpe. Pero el criterio científico y la aplicación sistemática del Rasero (o Navaja) de Occam se elevan a la cúspide que les corresponde, pues es la única forma válida de llegar a la verdad.

Dicho lo anterior, no implica de que haya ingenios terrestres de características desconocidas o inusuales, como drones que operan a gran altura, rayos láser de alta potencia, vehículos aéreos hipersónicos no-tripulados, tecnología holográfica, etc.

Algo más, digno de destacar. En cada caso se especifica la localidad de la cual procede y el nombre de la persona denunciante. No hay afán de ocultamiento.

Porque si un organismo oficial oculta los nombres de los testigos y su localización, no es por defender la privacidad de los mismos –como se argumenta, a menos que la hubieran requerido específicamente— sino para defenderse la comisión oficial que fuere, de que investigadores del GEFAI, o a título personal, investiguen el caso y lleguen a una conclusión válida que tire abajo la del organismo oficial de marras.

Invitamos pues, con paciencia, a leer detenidamente cada caso y a verificar los pasos dados para su conclusión.


https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/informe_ciae_2020.pdf

Que sea de provecho para todos,

Milton W. Hourcade

Coordinador Internacional del UAPSG-GEFAI

 

 


 

 


 

 

 

 

 

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