NO SE NECESITAN EXTRATERRESTRES PARA EXPLICAR AVANCES TECNOLÓGICOS REVOLUCIONARIOS

 


Frente a algún ingenio aéreo de características no habituales o extraordinarias --que seguramente existe-- ¿por qué tantas personas saltan inmediatamente a pensar que debe ser el producto de una tecnología extraterrestre, no dando siquiera unos minutos a la consideración de que puede ser perfectamente el producto de tecnología terrestre de punta?
 
¿Acaso los humanos somos tan obtusos, tan negados, tan carentes de talentos y de verdaderos genios que sólo cabe la posibilidad de que ignotos seres estén visitándonos procedentes de las inmensidades del Espacio y se paseen en sus naves?
 
Una visión simplemente lógica y objetiva inmediatamente nos lleva a una conclusión diferente.
 
Pero claro, quienes acuden al comodín de los alienígenas, NO RAZONAN, se limitan a CREER. Y ni siquiera advierten que hay un conjunto de individuos que explotan esa creencia para su propio beneficio económico. 
 
Basta atisbar un poco la historia de la ciencia para encontrar gigantes del pesamiento humano. Newton, Leibniz, Einstein, Hawking.
 
Y realizadores extraordinarios de cosas sorprendentes que cambiaron y están cambiando el mundo: los hermanos Wright, Goddard, Tsiolkovski, Nicola Tesla, Alan Turing, los hermanos Horten, Von Braun, Steve Jobs, Elon Mask. 
 
Los países altamente desarrollados están permanentemente investigando, creando cosas nuevas, y obviamente --en el ámbito militar-- invenciones super-secretas de las cuales ni siquiera un presidente puede saber, menos simples pilotos.
 
Hay tecnologías y aparatos hipersecretos que demandan miles de millones de dólares en su desarrollo. 
 
Si se prueban --y hay que hacerlo-- se hace en lugares especiales, y protegidos por historias de cobertura, para lo cual, una de ellas es la pretendida presencia de "naves extraterrestres". 
 
Cuando se tiene la mente abierta para pensar en lo más lógico, lo más racional, la opción que exige menos imaginación, fantasía y misterio, se llega a una conclusión facil de comprender. 

Aplicando el axioma metodológico postulado por Guillermo de Ockham (1280-1349) conocido como la Navaja de Occam, entendemos que "la explicación más sencilla suele ser la más probable".

Finalmente, tenemos también en cuenta el criterio expresado por el más famoso de los filósofos empiristas, David Hume (1711-1776) quien dijo una frase que erróneamente se le atribuye a Carl Sagan, simplemente porque él la usó. 

Hume expresó: "Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias".

Cuando algo es real, verdadero, finalmente aparece públicamente y se hace conocido de todos. 

Nadie sabía de las investigaciones previas y de la construcción de la primera bomba atómica, hasta que se utilizó en Hiroshima.  Nadie. Porque ese era un secreto de Estado.
 

Nadie supo de la existencia de un bombardero furtivo (no detectable por radar) hasta que en 1989 se hizo la presentación pública el B-2.
 
 
 
Ni siquiera quienes lo construían sabían de qué se trataba, hasta el ensamblaje final. Las partes se fabricaban en distintos lugares, de tal manera que nadie pudiera siquiera intuir qué destino iban a tener. Fue un enorme trabajo compartimentado. 

Y así se opera siempre. 

El Dr. Joseph Allen Hynek, que era Astrónomo, nos decía con su proverbial inocencia, que lo que le llamaba la atención respecto de los UFOS, es que quienes los conducían podían respirar nuestra misma atmósfera y soportar nuestra presión atmosférica. Eso fue en Montevideo, en Diciembre de 1982.

Tal vez hoy Hynek entendería que es mucho más conveniente operar a distancia aparatos no tripulados, porque la tecnología no se detiene.

Un niño pequeño hoy, toma como natural que exista la televisión en colores, que pueda conversar y ver a sus papás en un aparatito que tiene en su mano. Que con el mismo aparatito pueda jugar, etc. 

Quienes tenemos unos cuantos años acumulados, sabemos que sólo contábamos con la radio para tener información y entretenimiento. Que los primeros televisores eran unas cajas pequeñas, y las imágenes eran en blanco y negro. 

Que se escribía a máquina, y había que digitar fuertemente las teclas. Que se usaban plumas con tinta para redactar documentos importantes.
 
Llegamos a Estados Unidos en 1989, y durante esos primeros años, cuando no existía aún Internet ni computadoras, enviar una carta a Uruguay demoraba 15 días, y había que esperar otro tanto para la respuesta.  Relatar esto hoy puede provocar la risa, pero era así. 

Entonces, cuando sin hacer total conciencia de ello nos damos cuenta de lo rápido que avanzan la ciencia y la tecnología, ¿qué cosas planificadas para que se comiencen a utilizar abiertamente dentro de 15 o 20 años en el ámbito militar, no van a sorpendernos si las vemos ahora?

Hace falta que mucho más gente sea prudente en su pensamiento. Lo utilice sagazmente, y verifique a todo nivel cómo el mundo está en permanente transformación por las aplicaciones de ciencia y tecnología en todos los ámbitos.  En el aéreo y espacial, también, y cada vez más.


formas de energía teleguiadas capaces de captar y transmitir en tiempo real información de un lugar y hasta de interactuar con el cerebro de un eventual testigo
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